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Jornada de Bodegas abiertas en Ábalos

Sábado 6 de septiembre

Con la participación de las bodegas de El Corazón del Rioja Fernández Eguíluz y Ruiz del Portal, el sábado 6 de septiembre tendrá lugar la XVII edición de la Jornada de Bodegas Abiertas de Ábalos, con la participación de 10 bodegas de la localidad sonserrana.

Las bodegas estarán abiertas entre las 11 y las 16 horas, y además se podrá visitar dos museos y una bodega del siglo XVIII.

 

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ENTRE LA SOBRIEDAD Y EL ÉXTASIS

La capacidad del vino y para provocar estados de embriaguez, y la voluntad de los poderes públicos y de los prescriptores de moral para controlar este tipo de estados, ha dado lugar a una abundante cantidad de textos, destinados a resaltar los peligros que entraña su consumo y las ventajas que ocasiona su moderada ingesta.

“Con el vino no te hagas el valiente,
porque a muchos ha perdido el vino.
El horno prueba el temple del acero,
y el vino los corazones en pelea de fanfarrones.
El vino es bueno para el hombre,
si se bebe con moderación.
¿Qué es la vida si falta vino?
Fue creado para alegrar a los hombres,
contento del corazón y alegría del alma,
el vino bebido a su tiempo y con mesura.
El exceso de vino produce amargura,
apasionamiento y contiendas.
La borrachera enfurece al necio para su perdición,
le quita fuerzas y le ocasiona heridas.
En el banquete no provoques al vecino,
no te burles de él si se halla alegre,
no le lances reproches,
ni le molestes reclamándole dinero” 
(El Eclesiastés)

“Es el vino muy bueno en su mesma natura,
Muchas bondades tiene si se toma con mesura,
Al que de más lo beve sácalo de cordura,
Toda maldat del mundo faze e toda locura”
(Arcipreste de Hita. Libro el Buen Amor)
“Si al cielo no le gustara el vino,
no nos estaría alumbrando
desde allí la estrella del vino.
Si a la tierra no le gustara el vino,
no tendríamos en el mundo viñedos,
surtidores de embriagador jugo.
Si al cielo y a la tierra le gusta
, no debe avergonzarnos amarlo.
Dicen que el vino claro es para el santo
y que el turbio es para el sabio.
Ya que los santos y los sabios beben,
¿para qué buscar la inmortalidad?
Con tres copas nos es abierto
el camino de la gran verdad.
Con tres jarras ya retornamos
a la amable naturaleza.
Los encantos los conocemos los ebrios,
y es inútil decirlo al infeliz sobrio”
(Li-Po. 701-762. “Bebiendo bajo la luna)

“Bebed amigos. Por mi parte, estoy totalmente dispuesto. El vino, al empapar las almas, adormece a las penas –al igual que la mandrágora adormece a las gentes- mientras incita a la alegría o, como el aceite, estimula la llama. Aunque me parece que con el cuerpo humano ocurre lo mismo que con las plantas. Si la providencia las riega demasiado, no pueden enderezarse y dejarse acariciar por el viento, pero, cuando sólo beben lo que necesitan, crecen rectas, florecen y echan frutos. Lo mismo ocurre con nosotros: si nos hacemos servir grandes tragos, no tardaremos en vacilar de cuerpo y espíritu, perderemos el aliento y hasta la voz. Pero, si los sirvientes nos ofrecen en pequeñas copas una lluvia tenue y frecuente, no llegaremos a emborracharnos y su dulce persuasión nos alegrará el alma”
(Sócrates, citado en Un Festín de palabras. Jean-FranÇois Revel)