Actualidad

Jornada de Bodegas abiertas en Ábalos

Sábado 6 de septiembre

Con la participación de las bodegas de El Corazón del Rioja Fernández Eguíluz y Ruiz del Portal, el sábado 6 de septiembre tendrá lugar la XVII edición de la Jornada de Bodegas Abiertas de Ábalos, con la participación de 10 bodegas de la localidad sonserrana.

Las bodegas estarán abiertas entre las 11 y las 16 horas, y además se podrá visitar dos museos y una bodega del siglo XVIII.

 

To top

Alimento para el alma

La versatilidad de usos y funciones del vino, es tal que, no solo contribuye la realización de fatigosas tareas, provee de alimento al organismo y es un curativo de diversas enfermedades, sino que también permite alcanzar estados anímicos propicios para el amor, la ensoñación, e, incluso la religiosidad. 

“Pues ni las bebidas ni las juergas continuas ni tampoco los placeres de adolescentes y mujeres ni los del pecado y demás manjares que presenta una mesa suntuosa es lo que origina una vida gozosa sino un sobrio razonamiento que, por un lado, investiga los motivos de toda elección y rechazo y, por otro, descarta las suposiciones, por culpa de las cuales se apodera de las almas una confusión de muy vastas proporciones. El principio para lograr todo esto y el bien más grande es la sensatez” 
(Epicuro. “Epístola a Meneceo”. 341-270 A.C)

“Gracia sabía más de estas cosas, su vino resinoso, su pan salpicado de sésamo, sus pescados cocidos en las parrillas al borde del mar, ennegrecidos aquí y allá por el fuego y sazonados por el crujir de un grano de arena, contentaban el apetito sin rodear con demasiadas complicaciones el más simple de nuestros goces…. El vino no inicia en los misterios volcánicos del suelo, en las ocultas riquezas minerales; una copa de Samos bebida a mediodía, a pleno sol, o bien sorbida una noche de invierno, en un estado de fatiga que permite sentir en lo hondo del diafragma su cálido vertimiento, su segura y ardiente dispersión en nuestras arterias, es una sensación casi sagrada, a veces demasiado intensa para una cabeza humana; no he vuelto a encontrarla al salir de las bodegas numeradas de Roma, y la pedantería de los grandes catadores de vinos me impacienta” 
(Marguerite Yourcenar. 1903-1987. “Memorias de Adriano”)

“Ni el vino blanco imagino
de cuarenta años tan fino
como tu boca olorosa:
que como al señor la rosa
le huele al villano el vino!”
(Lope de Vega. 1562-1635. “Peribáñez o el Comendador de Ocaña”)

“Cual cumple, su ánimo se acrece;
contra todos los males el alma foralece,
y la sangre perdida por la enferma, repara
mediante el vino tinto que desayunara”
(Jean-Baptiste Molière. 1622-1773. “Tartufo”)

 “Yo tengo una bella ánfora, llena de regio vino,
que para hacer mis cantos me da fuerza y calor.
En ella encuentra sangre mi corazón latino
para beber la vida, para latir de amor.
El vino rojo tiene mi luz, mi poesía;
quien lo hace son los dioses y quien se embriaga, yo.”
(Rubén Darío. 1867-1916. “El Ánfora”)

“Y nada importa ya que el vino de oro
rebose en tu copa cristalina,
o el agrio zumo enturbie el puro vaso…
Tú sabes las secretas galerías
del alma, los caminos de los sueños, 
y la tarde tranquila
donde van a morir..Allí te aguardan
las hadas silenciosas de la vida,
y hacia un jardín de eterna primavera
te llevarán un día”
(Antonio Machado. 1875-1939)

“A mí me gusta este vino
aunque en mi tierra es más negro
porque beber transparencias
es burlar el sentimiento.
El amor como el buen vino
si es de verdad, tiene cuerpo,
pero yo canto,  y cantando
lo malo pasa por bueno”
(Gabriel Celaya.  “Cantos Íberos”)

“Como una copa
de vino hay que beber
la vida gota a gota,
porque la angustia embriaga como el vino,
hasta poder decir:
llegó la hora,
no sabemos de qué
no lo sabemos
no lo hemos de saber, pero no importa
ha llegado y es todo: nos empuja;
considérate vino y no preguntes
lo que tienes que hacer
llegó la hora” 
(Luis Rosales, 1910-1992. “Rimas”)

“Del vivir nace el cantar.
El cantar es como el vino
de sus uvas. En la copa
cae, sonoro y amarillo,
el vivir otoño: mano
que estrujara los racimos”
(José Hierro. 1922-2002. “Madrigal de cuanto sé de mí”)

“Cantaba un día el alma del vino en las botellas:
“¡Hombre, hacia ti yo envío, oh tú, desheredado, 
bajo mi verde cárcel y mi cera encarnada, 
una canción de luz y de fraternidad!
Yo sé cuánta fatiga sobre el otero en llamas,
cuánto sudor y sol ardiente se precisa,
para engendrar mi vida y para darme el alma;
mas no he de ser ingrato ni tampoco maligno,
porque siento una dicha inmensa cuando caigo
en el gaznate de alguien a quien gasta el trabajo, 
y su cálido pecho es una dulce tumba
donde yo me complazco más que en mis frías cavas
¿Escuchas cómo suenan las copas del domingo,
la esperanza que trina en mi vívido seno?
Los codos en la mesa y bien arremangado,
me has de glorificar, y estarás satisfecho;
yo encenderé los ojos de tu esposa extasiada;
su fuerza y sus colores devolveré a tu hijo
y le seré a este endeble atleta de la vida
el óleo que a los músculos del luchador da fuerzas
¡Yo iré a caer en ti, vegetal ambrosía,
grano por el eterno Sembrador arrojado,
para que la poesía nazca de nuestro amor
y germine hacia Dios como una flor extraña”
(Charles Baudelaire. 1821-1867. “Las flores del mal”)

“¡Es la fiesta del trigo, es la fiesta del pan
en los sitios de antaño después de tantas cosas!
Todo bulle, la natura, el hombre, en un baño
de fulgor tan blanco que las sombras son rosas.
El oro de las pajas se arrumba al vuelo silbante de las hoces
cuyo destello se hunde y va a lucir, y se reverbera.
La planicie, en lontananza cubierta de trabajos,
cambia de faz a cada instante, gaya y severa.
Todo jadea, todo es esfuerzo y es movimiento
bajo este sol, tranquilo autor de mieses maduras
y que trabaja aún, imperturbablemente, 
en hinchar, endulzar -¡allá abajo!- las uvas seguras.
Trabaja, viejo sol, por el pan, por el vino,
sustenta al hombre con leche de la tierra, y concédele
la honrada copa en que ríe un poco el olvido divino…
¡Segadores, -vendimiadores- vuestra hora es buena!
¡Porque en la flor del pan y sobre la flor del vino,
fruto de la humana fuerza por doquier repartida, 
Dios cosecha, y vendimia, y dispone a sus fines
la carne y la sangre por la hostia y el cáliz!”
(Verlain. 1844-1896)